JAIME VARGAS RAMÍREZ
16-09-10
Cada mes llegaba a mi casa -en Armenia- el amigo de una hermana, a dejarle unas publicaciones provenientes de China: Pekín Informa, China Revista Ilustrada, China Reconstruye y libros con los escritos de los padres del marxismo. Estoy hablando de principios de los años setenta cuando fluía a borbotones la propaganda comunista mundial que sedujo a gran parte de la juventud rebelde de la época. Yo me alegraba por las revistas y mi hermana por la visita. Ella se quedaba horas hablando con el personaje -más bien en plan de conquista- mientras yo me regocijaba leyendo y releyendo las bien editadas y hermosas revistas que mostraban una China pujante, ordenada y grande, dirigida por Mao y el partido comunista chino.
En esa época el socialismo y el capitalismo se disputaban el mundo con la “guerra fría” -que no era tan fría- y la propaganda llegaba a dos manos de ambos bandos. Cada cual se esmeraba en mostrar su mejor cara y señalar la peor del otro. El “internacionalismo proletario” de los socialistas, enviaba publicaciones pero también armas, y la “alianza para el progreso” de los capitalistas, igual… pero agregándole leche en polvo y un queso amarillo que repartían en escuelas y colegios.
Hoy, cuarenta años más tarde, llegó de la República Popular de China el coronel general Liang Guanglie con un millón de dólares en la mano y un convenio militar debajo del brazo. Quien iba a creer que después de estos años se metiera en latinoamérica, songo sorongo, entre el internacionalismo proletario y la alianza para el progreso, el pragmatismo Chino. ¿Es China socialista o capitalista? ¿es del segundo mundo o del primero? porque del tercero ya no es. ¿O es todo lo anterior? China es un misterio, dicen por ahí, pero lo que no es un misterio es que, hoy por hoy, es una potencia económica (la segunda después Norteamérica, según los especialistas) y despunta en el horizonte como potencia militar y política.
Nunca imaginé que los Chinos, los de las revistas que leía hace cuarenta años y predicaban la revolución socialista, la nueva democracia, la teoría de los tres mundos y el combate al revisionismo de la Unión Soviética y al imperialismo norteamericano, estén apoyando el ejército colombiano y al gobierno de “unidad nacional”, los mismos que han combatido las guerrillas que antaño se formaron con la ayuda de chinos, rusos y cubanos.
Lo cierto es que la China creada en octubre de 1949 por Mao y su partido, y sin saber hoy si es socialista o capitalista o las dos cosas, ya compite en las ligas mayores de las potencias en el mundo. La Urss murió por implosión pero no parece que lo mismo vaya a pasar con la China.
El millón de dólares que acabamos de recibir por intermedio del actual ministro de defensa, indica que China va jugar fuerte en el patio trasero de los E.U y que Colombia hace parte de la partida. Que ha surgido una competencia, fuerte e inesperada, para los gringos en Latinoamérica que nunca habían tenido, ni siquiera en la época de la guerra fría cuando el bloque socialista se la jugó con la insurgencia y Cuba a la cabeza, pero que ahora los chinos están jugando con los respectivos gobiernos del área, sean estos de izquierda o de derecha, pues antes de venir a Colombia ya estaban en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Brasil con acuerdos militares y de cooperación, amén de los comerciales. Hasta el momento China Popular ha firmado tratados de libre comercio con dos países, Chile y Perú.
¡Cómo ha cambiado el mundo! La Urss se derrumbó, China se encumbró y E.U languidece. En Cuba, el gobierno de los Castro anunció que iba a despedir a 500.000 empleados oficiales, casi el 10% de la masa trabajadora. ¿Neoliberalismo en Cuba? ¿Giro hacia el capitalismo o ajustes del socialismo en la Isla?
Todo cambia, menos el mamertismo criollo. ¿Que van a decir ahora tan dados a glorificar y a calcar las experiencias revolucionarias de otros paises? Primero la Unión Soviética , luego China, después Cuba, y hoy Venezuela, han sido presentadas como los faros ha seguir por quienes no aprenden de las lecciones propias ni ajenas.
Tanto ha cambiado todo, que antes China intentaba influir en Colombia con revisticas y el apoyo a los militantes del M-L y ahora lo hace con millones de dólares y el apoyo al gobierno de la “unidad nacional”, aliado estratégico de Washington en la región.
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