TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

19 de mayo de 2013

Alcaldía Mayor: a tomar las riendas

La llegada de Guillermo Jaramillo a la Secretaría de Gobierno oxigena a Petro. ¿Alcanzará aprobar los proyectos clave?

Alcaldía Mayor: a tomar las riendas.
Autor: Jorge Restrepo
semana.com
“Pertenezco al batallón suicida de Gustavo Petro. No estamos en tiempos de luna de  miel, son tiempos de retos”, fueron las palabras con las que Guillermo Alfonso Jaramillo arrancó el discurso de posesión en la Secretaría de Gobierno, el pasado 8 de mayo. 

Su tono heroico fue el de quien está dispuesto a dejarlo todo en la arena, pero también tiene algo de premonitorio. Con Jaramillo, Petro completa, en 15 meses de gestión, tres jefes de la política y más de 20 cambios en la primera línea del gobierno, algunos debido a sanciones, otros a relevos. La pregunta que surge es si la movida de su alfil le dará los resultados que espera o por el contrario ahondará en la crisis de gobernabilidad surgida de esa vocación kamikaze a la que se refirió Jaramillo.

A pesar de que es prematuro hacer un balance, su llegada a la jefatura política demostró un ligero cambio de tono en el manejo del gobierno. En una entrevista con el diario El Tiempo, el nuevo secretario bosquejó cómo será su estrategia en tres frentes: dijo que trataría de hacer un acuerdo programático con el Concejo para impulsar la agenda del alcalde; habló con prudencia de la decisión que tiene en su despacho el procurador Alejandro Ordóñez sobre el futuro político de Petro; y confesó que estaba trabajando para llevar a su jefe a la Presidencia de la República. 
 
Las dos primeras apuestas tienen sentido. Jaramillo sabe que la luna no ha sido de miel y lo mejor es tender puentes con el Cabildo. Y en segundo lugar, atemperar las relaciones con el procurador es un imperativo en plena campaña por la revocatoria del alcalde. 

Menos frentes de conflicto aumentan la capacidad de maniobra. Lo que sí le salió mal fue haber dicho que trabaja en la elección de Petro a la Presidencia. Los críticos le salieron al paso y le pidieron al alcalde que se dedique a gobernar la ciudad, y él mismo corrigió la plana en su cuenta de Twitter, dijo que no estaba pensando en esa posibilidad. Jaramillo insistió en una posible candidatura del alcalde pero para 2018. Quedó en el ambiente que el alcalde y el secretario no habían discutido un asunto tan delicado para un mandatario local como entrar en la discusión presidencial. 

¿Quién es Jaramillo?

El nuevo escudero de Petro es un político hábil de cuna liberal. Su padre, Alfonso Jaramillo Salazar, fue ministro de Salud del gobierno de  Julio César Turbay y su madre, Hilda Martínez, fue congresista. Jaramillo fue concejal del municipio de Armero, diputado a la Asamblea del Tolima, gobernador del mismo departamento, representante a la Cámara y senador. 

Del liberalismo samperista, pasó al Frente Social y Político, un movimiento que integró la alianza que dio origen al Polo Democrático. Fue secretario de Salud del actual gobierno, en donde jugó un papel clave en las denuncias contra el desgreño administrativo de los hospitales de Bogotá y contra los contratos de ambulancias. Habló duro sobre el mal servicio de las EPS. Y cuando el gobierno distrital se lanzó a la vacaloca de crear un sistema de recolección de basuras propio, le pidió la renuncia a Diego Bravo, el entonces gerente del Acueducto porque, en su criterio, “engañó al alcalde”. 

Por todas estas razones, propios y extraños lo reconocen como un hombre comprometido con las ideas de Petro, pero también con experiencia en gestión. Esas dos condiciones lo hacen una especie rara dentro del círculo cercano al alcalde. “Él suma dos cosas difíciles de reunir: un compromiso con el programa de Progresistas y la experiencia de un político curtido”, dice el concejal de Progresistas Carlos Vicente de Roux. 

Los retos

Sin embargo, al frente tiene tres retos gigantescos: lograr la aprobación de un cupo de endeudamiento de 4,3 billones de pesos para que la administración pueda emprender obras de infraestructura necesarias para la ciudad; empujar el Plan de Ordenamiento Territorial que le permitirá al alcalde delinear su modelo de ciudad, y derogar el cobro de valorización, una contribución obligatoria para los propietarios de bienes raíces que se ha vuelto impopular debido a su mal diseño.

De esos tres proyectos depende el futuro político del alcalde, pero también de la ciudad. Además tiene que capotear los embates de la campaña de revocatoria contra el alcalde y abrir canales de diálogo.
La carrera es contrarreloj. Han pasado 15 meses de la gestión en los que la ciudad ha sufrido una suerte de parálisis. Según los observadores, los balances en la ejecución son negativos. 

Por ejemplo, no hay claridad sobre el futuro inmediato de los planes de movilidad, como la construcción de un tranvía por la carrera Séptima, o el desarrollo de metrocables y las nuevas fases de TransMilenio, ni con las obras que se construirían por medio de la valorización están en veremos hasta que no se conozca el futuro de ese cobro. Además, la entrada en vigencia de la Ley de Garantías, a partir de noviembre hasta junio del año entrante, podría demorar aún más la contratación de las obras. Todo esto supone un escollo difícil de superar. En palabras de la concejal progresista Angélica Lozano, “es hora de ejecutar, no de filosofar, ni de pelear, ni de aprender, sino de timonear”. 

Jaramillo, quien según sus conocidos es un hombre trabajador, madrugó a buscar las bancadas del Concejo en aras de llegar a acuerdos. ¿Logrará algo? Es difícil saberlo. Al comienzo del periodo de gobierno el entonces  secretario de Gobierno, Antonio Navarro, intentó acercarse a las diferentes bancadas con la golosina de los puestos, pero, además de las críticas de varios concejales, no fue apoyado por el alcalde. 

Por esta razón una de las preguntas que se hacen los seguidores de la política de la capital es si Petro le dio carta blanca a Jaramillo para hacer alianzas. Varios concejales recuerdan la amarga experiencia con el debate de la valorización. Después de que las bancadas habían creado mesas de diálogo y habían avanzado en la concertación con el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, y la directora del IDU, María Fernanda Rojas, Petro a través de un mensaje de Twitter echó por tierra los avances. 

Pidió derogar el acuerdo que le dio vida al cobro, cuando las partes estaban discutiendo una salida intermedia que no implicaba derogarlo sino modificarlo. En otras palabras, parte del éxito de Jaramillo depende del propio alcalde. Por estos días a Petro se le ha visto menos beligerante en Twitter, falta ver si esa discreción dura.

Jaramillo ha defendido la necesidad de abrirle espacios a otros partidos en el gobierno, como lo hizo el presidente Juan Manuel Santos. Pero una cosa es la Unidad Nacional que armó el mandatario a comienzos de su gobierno, y otra la Unidad Distrital que, otra vez, Petro trata de crear. La primera se organizó prácticamente en el periodo entre la elección presidencial y la toma de posesión, en reuniones personales con los jefes de las colectividades y sin la imposición de una agenda política de gobierno, antes bien, con la inclusión de las banderas de los partidos que la integraron. 

La segunda se intenta con un gobierno desgastado y con la premura impuesta por una agenda de gobierno cerrada. Por esta razón, los opositores de Petro ven con recelo el llamado a entrar a las toldas de la Alcaldía. Para la vocera del Partido Liberal, María Victoria Vargas, por ejemplo, su partido “no está de acuerdo con repartir las cargas con una administración a la mitad del periodo y con pocos resultados”. 

En el tintero está la posibilidad de que el Partido Verde ocupe la Secretaría de Ambiente y se alíe con el gobierno. No obstante, ese acuerdo no está del todo cocinado. La semana pasada en una reunión de ese partido pidieron investigar disciplinariamente a tres concejales que se reunieron con el alcalde para negociar el puesto. Según explicó el concejal Antonio Sanguino a SEMANA, la decisión de entrar al gabinete es del resorte de la Dirección Nacional del partido, no de la bancada. En conclusión, la Alcaldía llegó tarde a proponer un acuerdo, pero también ha descuidado los aspectos formales. 

Jaramillo llega a coger las riendas de la política,  lo cual le da oxígeno a las relaciones del gobierno y supone un cambio de estilo del alcalde en un momento determinante para su gestión. En poco tiempo se sabrá si el viraje fue suficiente o si el alcalde ya había cruzado la línea de no retorno, en donde no hay timonazo que valga. 
POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: PROGRESISMO, Nueva Fuerza Política. - MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS ___ fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es respetar, como nos gusta que nos respeten"; "Ser PROGRESISTA es creer en los otros, como nos gusta que nos crean"; POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: Nueva Fuerza Política MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es hacer primar el interés general sobre el interés particular o de grupo" "Ser PROGRESISTA es SER pacifista, no violento" "Ser PROGRESISTA es rechazar la violencia como instrumento para hacer política" MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS Y NOS MERECEMOS. "Ser PROGRESISTA es SER DEMÓCRATA Y ESO NOS COMPROMETE CON LA PARTICIPACIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA HONESTIDAD."