TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

14 de marzo de 2013

Exdirigente del M-19 da su versión de la toma al Palacio de Justicia

Son tiempos de decisiones: salida negociada al conflicto armado o profundización de la guerra.
Las dos tendencias están presentes en la cotidianidad, en los medios masivos de comunicación y en las redes sociales. Quién no ha sabido de los trinos de donÁlvaro sobre los "fracasos" de su otrora ministro de guerra, cuando le apuesta a los diálogos?
Independiente de las intenciones, que son muy difíciles de medir, lo que es claro es que en la mayoría de nosotros hay una renovada esperanza. También hay un escepticismo moderado frente a los fracasos recientes; pero la mayoría de los colombianos somos tercos y le aportamos a la paz.

Por eso, por la posibilidad de la paz, es que reproducimos este artículo que nos habla del pasado reciente y de aspectos oscuros de la realidad colombiana, pero que sobretodo nos invita a cerrar páginas, arriar banderas de odio y exclusión y apostarle a la posibilidad siempre ganadora de resolver los conflictos por la vía del diálogo.

(Julián Mejía Botero)


Exdirigente del M-19 da su versión de la toma al Palacio de Justicia

Palacio de Justicia
El holocausto del Palacio de Justicia ocurrió en 1985 con la toma del M-19.

Rafael Vergara hace un relato sobre cómo sucedió y qué pasó en la guerrilla los días del holocausto.

¡Viva Colombia!, comandante Jaime Bateman ¡cumpliremos! Ese 6 de noviembre de 1985 a las 11 a.m. el M-19 se tomó a tiros el Palacio de Justicia. (Vea la galería de imágenes de la toma del Palacio de Justicia).
El magistrado Manuel Gaona presentaba ponencia sobre el Tratado de Extradición con EE. UU. y en otra de las salas procesaban por violadores de los derechos humanos a generales, encabezados por Miguel Vega Uribe, ministro de Defensa.

La barbarie de la retoma militar se justificó difundiendo que el M-19 había ido a quemar los expedientes del narcotráfico. Obviamente, nada dijeron del juicio contra los generales. La Corte inmolada como consecuencia de la toma rechazaba el modelo de Seguridad Nacional, el abuso del estado de sitio y su estatuto de seguridad, declarado por ellos parcialmente inconstitucional.

Bolivariano, nacionalista y democrático, el M-19 se hizo oír con golpes como la toma de la embajada de la República Dominicana, que desnudó ante el mundo la represión del gobierno de Turbay Ayala y del general Camacho Leyva.

Frustrada la exigencia de libertad de los presos políticos y el fin del contubernio cívico militar, esa toma incruenta, con embajador de EE. UU. incluido, estimuló la acción de amplios sectores democráticos que confluían en la lucha contra las torturas, el fin del estado de sitio, la demanda de una amnistía incondicional y el Diálogo Nacional.

El primer Belisario Betancur (1982) no solo prometió "ni una sola gota más de sangre colombiana" sino que, en medio del ruido de sables, escuchó al pueblo y concedió la amnistía, abrió las cárceles, derogó el régimen de excepción, pactó treguas con la insurgencia y suscribió acuerdos de paz por separado con la Farc, el M-19 y el Epl. Presos por el robo de 5.000 armas al Ejército, los dirigentes del 'eme' quedaron libres.

En el acuerdo, la insurgencia legitimó al Gobierno, y este reconoció al "movimiento popular alzado en armas", con la oposición desatada de expresidentes y militares que enfrentaron el reconocimiento de dos ejércitos.

Dos cartas estaban sobre la mesa: civilizar la política o politizar la guerra.


El Diálogo Nacional buscaba democracia, desactivar los factores objetivos y subjetivos de la guerra, pero Betancur no asistió a la instalación. En diciembre del 84, el campamento del M-19 en Yarumales fue atacado. Tras los combates se recuperó la tregua.
En todo el país, nutridas manifestaciones asustaban y agudizaban las contradicciones. La confianza se rompió, y el cierre de la apertura y la 'inteligencia' desató las muertes y desaparecidos de la UP y el M-19.

La eliminación de los "nervios que conducen las ideas entre la cabeza de la culebra y el cuerpo social", de que habló el embajador de EE. UU. Lewis Tambs, funcionó (Tambs escribió con Fred Aker, US marine, el manual Destruyendo el síndrome de victoria). ¡Nadie lo hizo!, son "los asesinados sin asesino", que denunció Antonio Caballero.

Esa carta marcada politizó la guerra y aún no logramos del todo civilizar la política. El incumplimiento de la palabra fue la causa de la toma del Palacio. Negarlo es alimentar la mentira, la antípoda de la Justicia.

La responsabilidad de la palabra

En Palacio se quebró la legitimidad de todos: murieron soldados, seres inocentes, mis maestros, juristas y compañeros, que tocan a mi puerta. Conversar con las voces que me habitan es riesgoso, lo sé.

La utópica toma y su retoma dejó al descubierto los excesos a los que conduce la guerra, la barbarie de los odios acumulados. Por su independencia o su defensa, la tercera rama del poder público fue arrollada. No hay justificación y solo existe el castigo o el perdón. La condena de los que allí estuvieron fue la muerte; a los demás nos acusaron de autores intelectuales.

Dejadas las armas, en 1990 fuimos indultados y se propuso incluir a los militares: el rechazo fue tajante. La justicia quedó activada y de allí los señalamientos de las comisiones de la verdad y el fallo del Tribunal de Cundinamarca con cargos, incluso, al expresidente Betancur.

Donde hay rehenes no hay negociación
¿Hubo un golpe de Estado? ¿Quién determinó la solución de meter tanques y "acabar con todo", antes de que llegara la Cruz Roja? ¿Por qué solo se sopesó la solución militar?

A las 12 del día Betancur llamó a consejo de ministros; el de Defensa no llegó. "No negociaremos ni transigiremos ante tan aleve atentado", expresó el comunicado de la Presidencia.

A las 12:25 aparecieron los tanques y se difundieron las peticiones del M-19: se exige, entre otras, publicar la demanda armada y convocar al pueblo al juicio contra el Presidente por la violación de los acuerdos de paz.

"Avancen con los tanques y helicóptero", ordenó Vega Uribe, a la 1:55 p.m. Luego se escuchó al presidente de la Corte, Alfonso Reyes Echandía: "¡Que el Presidente de la República dé finalmente la orden de cese del fuego!".

¿Ser rehén eliminó la orden y por eso Betancur no le pasó al teléfono? Hitler quemó el parlamento vacío, era imposible pensar que en la retoma se descargara todo el poder de fuego. Vencer supeditó salvar a los magistrados y rehenes.

Paladín 6, "(...) estamos con toda la libertad de acción y jugando contra el tiempo. Por favor apurar, apurar a consolidar, y acabar con todo".

¿Por qué no hubo un respiro?

Ni reflexión ni mediación
Sorprendido por la toma, como asilado en México busqué la mediación del Gobierno; la respuesta fue contundente: "Imposible, la decisión es militar, no habrá negociación".

Con la victoria de Ronald Reagan, la teoría de la reversión puso fin a la de contención, y se impuso la doctrina de los 'conflictos de baja intensidad'. Nosotros ejemplarizamos una de sus sentencias: ¡si hay rehenes, no hay negociación!

La inflexibilidad deflagró la hecatombe, y la impunidad ofrecida chocó con el Estado de Derecho, que sobrevivió.

El coronel Plazas Vega fue claro: "No sé, yo no sé quién esté adentro, o quién esté afuera; yo sé que salieron varios magistrados, no sé si tal vez esté adentro de ellos".

Previo a la toma, en su informe al Congreso el 20 de julio de 1985, el otro Betancur expresó: "Firmé los acuerdos de paz con la insurgencia para lograr su desarme en todos los sentidos de la palabra; su desarme político, su desarme moral, su desarme material". El acuerdo fue una trampa para eliminar al contrario.

Valga recordar que el decreto 1573 de 1974 creó un Poder Nacional, que "legalizó" un autogolpe cívico militar del que la Justicia estaba excluida. Ese poder se expresó con contundencia cobrando cuentas.

Desenterrar las pruebas ocultas

En 1986, Alessandro Barata, padre de la Criminología Crítica, de paso para un congreso en La Habana, donde presentó un video sobre el Palacio, me ratificó que en la decisión de arrollarlo y quemarlo pesó la doctrina.

Con el palacio humeante, el coronel (retirado) Charles Gillespie, embajador de EE. UU. en Colombia (un diplomático clave en la invasión de su país a Grenada, y quien además fue el último embajador estadounidense de la era Pinochet), afirmó para la TV de su país: "¡Triunfamos sobre las pretensiones de los rebeldes!".

Reagan fue el primero en felicitar a Betancur. Es tiempo de cerrar heridas. Solicitemos con sentido de patria los archivos ya desclasificados del departamento de Estado para comprobar si el poder que se vació en la Casa de Nariño fue o no ejercido desde un territorio donde ondeaba otra bandera.
RAFAEL VERGARA
ECOLOGISTA. ABOGADO, EXMIEMBRO DE LA DIRECCIÓN NACIONAL DEL M-19. AMNISTIADO E INDULTADO.
POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: PROGRESISMO, Nueva Fuerza Política. - MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS ___ fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es respetar, como nos gusta que nos respeten"; "Ser PROGRESISTA es creer en los otros, como nos gusta que nos crean"; POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: Nueva Fuerza Política MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es hacer primar el interés general sobre el interés particular o de grupo" "Ser PROGRESISTA es SER pacifista, no violento" "Ser PROGRESISTA es rechazar la violencia como instrumento para hacer política" MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS Y NOS MERECEMOS. "Ser PROGRESISTA es SER DEMÓCRATA Y ESO NOS COMPROMETE CON LA PARTICIPACIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA HONESTIDAD."