TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

19 de diciembre de 2012

¡Ojo con el periodismo belicista!

Por Germán Uribe*   semana.com
No es lo mismo pedirles a los combatientes en guerra que depongan sus ánimos y se aproximen a un espíritu de tolerancia, que invocar estos mismos procederes en el alma de quienes practican el periodismo. Aquellos pueden estar en su derecho. Los periodistas, no.
Lunes 17 Diciembre 2012
Aunque no lo parezca, por estos días de conversaciones de paz, nada podría ser tan oportuno o perjudicial como el manejo que le den los medios a la información que de estos diálogos se desprenda. Una imprudente, torcida o caprichosa interpretación de lo que allí acontezca, repetida, y cómo no, cacareada por un gran número de ellos, podría irremediablemente torcerle el rumbo al proceso o, incluso, dar al traste con él.
 
Y es que, definitivamente, se dicen muchas sandeces sobre lo que significa el oficio de periodista cuando nos atrevemos a poner en tela de juicio su ponderación y sensatez. La moda por estos días es afirmar que su misión es la de “orientar a la opinión pública”. Tamaño error se comete con esta apreciación.
El periodista no estudia o se hace en el ejercicio de su trabajo para guiar o conducir a nadie y mucho menos para determinarle rumbo a nada. El periodista es apenas un comunicador que, como receptor de las noticias y aconteceres de una sociedad, desempeña el oficio de transmisor de éstas. Nada más. Otra cosa es que, derivado de su trabajo informativo, una sociedad bien informada resuelva cambiarle el curso a su propio destino, o un individuo cualquiera, luego de actualizarse por medio de la radio, la prensa o la televisión, decida mejorar o desviar la trayectoria de su vida. Pero la misión del periodista no es otra que registrar lo que acontece, y si lo puede hacer fotográficamente, mejor, pero eso sí, respetando a todo trance la verdad y con la mayor objetividad posible.


Sin embargo, a la prensa colombiana le ha dado ahora, en medio del conflicto armado y de los diálogos de paz de la Habana entre el gobierno Santos y las Farc, por involucrarse en él tomando partido por uno u otro bando, adelantándose a los resultados, prejuzgando y juzgando, dando cátedra y editorializando, alentando o desalentado, condenando o, lo que es peor, lanzando especies o globos de contenido explosivo que tarde que temprano terminarán por rebotarles en su ya de por sí desgastada credibilidad.

Son innumerables los casos. Asesinado Jaime Garzón, no dejaron pasar más de media hora para señalar, con la certeza con que ellos suelen hacerlo, a los responsables del crimen. Para unos, sin demora y con precisión, fueron las Farc o el ELN; para otros, los paramilitares. No es pues difícil, en un caso de apasionamiento como el causado por este magnicidio, desenmascarar al periodista que señala de inmediato, y sin evidencia alguna, a tal o cual como ejecutor del crimen. Los primeros, o pertenecen al campo de la extrema derecha, o son taimados simpatizantes ellos mismos del paramilitarismo; y los segundos, bien podrían ser calificados de cómplices del terrorismo. Y todo ello por no haberse ceñido estrictamente al relato de los acontecimientos y nada más, sin “impresiones” ni presunciones a conveniencia.

Hace algún tiempo unos hombres encapuchados le colgaron al cuello a una pobre mujer campesina de Chiquinquirá una bomba en forma de collar. Ésta estalló y la mató. Eso, y los detalles y circunstancias en que se produjo el macabro hecho, era la noticia a la cual han debido circunscribirse nuestros “togados” periodistas. Pero no, la noticia para ellos era el señalamiento a las volandas de que habían sido las Farc. Y con qué énfasis y regodeo soltaron la “chiva”, su “bomba” de última hora. Después se supo, tras inapelable fallo de la justicia, que habían sido criminales comunes. Y en este caso sí que fue notoria la conversión de ciertos periodistas, quienes por arte de birlibirloque, fungen de sabuesos, fiscales y jueces. Estos remedos de corresponsales de guerra dejaron la noticia de lado para apropiarse de la especulación política.

Y eso, lo sabe cualquiera con mediana cultura, no es periodismo. Es mala fe, o mala leche.
Estamos hastiados de las tergiversaciones noticiosas y de los intereses oscuros y tantas veces perversos que se mueven detrás de algunos medios de comunicación. ¿Cuándo se darán cuenta de sus errores y del mal que con su inescrupuloso desempeño “profesional” le están haciendo a la sociedad toda y, en particular a un eventual final feliz del actual proceso de paz?

Porque, así como vamos, el noble, imprescindible y hermoso oficio del periodismo tenderá a desaparecer y terminará ejerciéndose en un futuro, y a manera de propaganda, únicamente por las partes interesadas en divulgar su propia concepción de las noticias y el registro de “su” verdad.

Ojo, pues, con el desafiante cubrimiento mediático de este nuevo intento por acercarle la paz a los colombianos.

Y es que no es lo mismo pedirles a los combatientes en guerra que depongan sus ánimos y se aproximen a un espíritu de tolerancia, que invocar estos mismos procederes en el alma de quienes practican el periodismo. Aquellos pueden estar en su derecho a la refriega. Los periodistas, no. ¡Entiéndalo! En rigor, deben ser sólo testigos y relatores imparciales de tal contienda.

Y en cuanto a los columnistas, ¿cuánto daño no le está haciendo al periodismo y a la paz de Colombia el desaforado guerrerismo de publicitados opinadores tales como Fernando Londoño Hoyos, José Obdulio Gaviria, Mauricio Vargas, Plinio Apuleyo Mendoza y Salud Hernández-Mora?

Porque es que opinar es una cosa, pero provocar, muy otra.

* Escritor. guribe3@gmail.com
POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: PROGRESISMO, Nueva Fuerza Política. - MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS ___ fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es respetar, como nos gusta que nos respeten"; "Ser PROGRESISTA es creer en los otros, como nos gusta que nos crean"; POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: Nueva Fuerza Política MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es hacer primar el interés general sobre el interés particular o de grupo" "Ser PROGRESISTA es SER pacifista, no violento" "Ser PROGRESISTA es rechazar la violencia como instrumento para hacer política" MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS Y NOS MERECEMOS. "Ser PROGRESISTA es SER DEMÓCRATA Y ESO NOS COMPROMETE CON LA PARTICIPACIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA HONESTIDAD."