TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

20 de noviembre de 2012

PRINCESITA, LA FORMACION CIUDADANA ES…





Les envió la ponencia sobre ciudadanía presentada en el Foro Educativo de Puente Aranda, el cual se llevo a cabo en días pasados.

Cordial saludo, CARLOS ANDRÉS CRUZ DELGADILLO



Carlos Andrés Cruz Delgadillo
Comité Local de Derechos Humanos de Puente Aranda

Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tù tienes los cabellos dorados y será maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miro un buen rato al hombrecito: - Por favor…domestícame - le dijo.
Antoine de Saint Exupèry
El Principito 

Querida hijita: me dejaste pensando ayer cuando llegaste muy triste del colegio porque el rector te dijo que no se permite tener el cabello de color dorado, sé lo importante que es para ti proyectar, a través de tu apariencia física, tu proyecto de vida, tus creencias y tus convicciones.
Aquel día que leímos el principito, cuyo autor es el francés Antoine de Saint Exupèry, me dijiste que querías parecerte un poco a aquel niño rubio, que no renunciaba a que se le resolvieran sus preguntas una vez las formulaba y que visitó varios planetas, después de que una rosa vanidosa lo decepcionó.
Te expliqué, además, que el niño de nuestro cuento era un ser humano en búsqueda de su propia identidad, que estaba cada día moldeando su propio rostro.
Finalmente entendimos cual es el mensaje que el autor, valiéndose del principito, quería transmitir: “Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

El fin de semana pasado, decidiste cambiar el color de tu cabello de castaño a dorado, seguramente quieres domesticarnos a tu madre y a mi aún más, así como el principito consideró hacerlo con el zorro.
Recuerdo que cuando leímos la novela de Exupèry conversamos un buen rato sobre el rey, que era el único habitante de uno de los planetas que visitó el principito, este monarca expresaba que las normas deben ser justas; manifiesta que las normas son para obedecerlas sean justas o no y que su validez nunca debe estar en discusión.
El rector del colegio en el que estudias ni siquiera te preguntó por qué te gusta tener tu cabello dorado, simplemente te dijo que el manual de convivencia prohíbe el cabello tinturado y que los hombres deben tener el pelo corto.
Me contaste que cuando lo interrogaste sobre quién hizo el manual de convivencia, dicho directivo te respondió que hace cinco años se contrató a los mejores abogados de la ciudad, quienes presentaron una propuesta de manual al consejo directivo y este la aprobó, solo estuvo en desacuerdo el representante de los estudiantes; pero como la aprobación de dicho manual fue sometida a votación la mayoría voto a favor.
Te comenté igualmente que desde muy temprana edad decidí ser defensor de derechos humanos, lo que me llevó a ejercer un liderazgo que me permitió estar en el consejo estudiantil, ser presidente del mismo y hacer la tarea como personero estudiantil, después de un proceso de participación democrática en el que convencí a mis compañeros con argumentos sólidos de que lucharía por la garantía de sus derechos y promovería las responsabilidades que se asumen cuando se vive con las otras y los otros, esos otros que no son si yo no existo y que me dan plena existencia, como diría el poeta Octavio Paz.
O como lo dijo Withman en una de sus poesías: “Me canto y me celebro, me celebro y me canto y si me canto y mi celebro te celebro y te canto”.
Disculpa mi amor, pero cuando hablo de temas trascendentes es imposible para mí no invitar a la poesía, al arte y a la literatura; eso es lo que debería hacerse en las aulas de clase cuando se orienta la cátedra de derechos humanos: mostrar la relación del Güernica de Picasso con la dictadura franquista, ver películas como el pianista, los coristas, la sociedad de los poetas muertos o leer los fragmentos de Eduardo Galeano o las poesías de Benedetti que ilustran mejor aquellos momentos en los que se instauraron las dictaduras militares en América Latina.
Además sería bueno que en esta cátedra se leyeran obras como “Cóndores no entierran todos los días”, “Siervos sin tierra” y “Dónde está la franja amarilla?”; esto permitiría entender mejor lo que ha pasado en nuestro país y cómo, nosotros, somos producto de ello.
Recuerda hijita mía que hace poco te contaba cómo mi abuelo fue asesinado en la década de los cuarenta, en un municipio del departamento del Quindío, por ser gaitanista, y mi abuela tuvo que salir huyendo para Manizales con sus hijos, que para la época eran unos niños.
Eran los tiempos que cuenta Oscar Humberto Gómez, en su canción “El campesino embejucao”, de la siguiente manera:
“Me tienen arrecho con tanta juepuerca preguntadera
Que qué color tiene mi bandera
Que si yo soy godo o soy liberal.
Que si soy comunista, de Anapo, de izquierda, o de la derecha
Que si imperialista, qué joda arrecha resulta querer vivir uno en paz”
Otra canción también se refiere a este asunto así: “¿A quién engañas abuelo? Yo sé que tu estás llorando ende que taita y que mama arriba están descansando, nunca me dijiste cómo, tampoco me has dicho cuándo pero en el cerro hay dos cruces que te lo están recordando”.
En este orden de ideas no es difícil para mí explicarte y para ti entender cuál es el fenómeno del desplazamiento forzado en Colombia.
Bueno, retomando el hilo de nuestro diálogo te decía que me dediqué a ser facilitador de procesos para la convivencia democrática y promotor de derechos humanos desde mi época de estudiante colegial y universitario y en el ejercicio de mi labor, aunque mejor la llamaría vocación, he asesorado la construcción de proyectos sobre derechos humanos y democracia, he acompañado la formulación participativa de manuales de convivencia y he realizado con otros compañeros y compañeras análisis de manuales de convivencia de algunas instituciones educativas y ¿sabes qué he encontrado?
Imagínate que un manual decía que no se permiten las expresiones de afecto en el colegio, otro que se prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio y que el hombre y la mujer que conciban una vida, en el marco de estas relaciones, serán expulsados de la institución; otro manual decía que no se permite a los alumnos asociarse para desarrollar actividades que propendan por el bienestar de la población estudiantil.
Hay manuales con los que no se busca aprovechar de manera constructiva el conflicto y aprender de él para consolidar un ambiente de convivencia, sino la judicialización del mismo; hace poco en uno de estos documentos decía que se deben evitar los conflictos en la institución educativa, mientras uno de los grandes intelectuales colombianos de los últimos tiempos, que se llamaba Estanislao Zuleta manifestaba que: “Deseamos mal: en lugar de desear una relación inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo”.
En este mismo sentido Benedetti hace un llamado en uno de sus poemas cuando manifiesta: “No te salves ahora ni nunca, no te salves, no te llenes de calma, no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo”.
De esta manera explicaba Zuleta cómo el conflicto es origen del crecimiento de la sociedad y del individuo, en el establecimiento de nuevas reglas y en el logro de nuevos equilibrios. El conflicto constituye una de las fuerzas movilizadoras de la existencia humana.
Si bien es cierto hasta este momento hemos establecido un diálogo sobre asuntos cotidianos, te cuento que hemos hablado de la importancia de la construcción de identidad y del libre desarrollo de la personalidad, además de las responsabilidades que se asumen cuando se vive en sociedad, otros las llaman deberes.
Igualmente hemos conversado sobre la importancia de la legitimidad de las normas y de que éstas sean justas, de los derechos humanos y los procesos democráticos en la escuela, del reconocimiento de los otros, de cómo la enseñanza de la democracia y de los derechos humanos debe ser integral; teniendo en cuenta los antecedentes históricos y haciendo uso de la literatura, la poesía, el arte, la música y el cine en estos procesos de formación.
Igualmente conversamos sobre la importancia del conflicto y de cómo los manuales de convivencia, en muchos casos se fijan más en la apariencia de los estudiantes y en los espacios físicos del colegio, que en la aplicación de un conjunto de criterios para convivir, reconocerse y reconocer a los demás.
Hace unos minutos cuando te hablaba, mi pequeña, de las dictaduras que azotaron a nuestra región, me preguntabas qué es eso de ser sujeto de derechos y de ejercer la ciudadanía. Debo decirte que todos los seres humanos por el solo hecho de nacer somos sujetos de derechos. La corriente de derecho natural, desde la cual se puede explicar este asunto, está arraigada en la naturaleza humana y sustentada en un orden moral del universo.
Si bien es cierto yo creo en esta corriente y pienso que los derechos no son una concesión generosa del Estado a los ciudadanos, sino el reconocimiento a unos derechos preexistentes a la construcción del Estado o a la organización política del mismo, me parece que una cosa es tener unos derechos reconocidos legalmente y otra muy distinta es tener acceso a ellos.
Hace poco me interrogabas también sobre qué es una constitución política para una exposición que debías realizar en el colegio, recuerda que te expliqué que es una carta en la que se consigna, entre otras cosas, la organización el estado y que la nuestra configura a Colombia como un Estado Social de Derecho, lo cual consiste en aunar la protección de los derechos civiles y políticos con el cumplimiento de las exigencias planteadas por la justicia social, mediante principios como: la libertad, la solidaridad y la igualdad.
Dice nuestra carta magna que nuestro estado está fundado en la dignidad humana y que además es democrático, participativo y pluralista.
Pero no pienses que la ciudadanía es una simple situación jurídica cuyas dimensiones son la civil, la política y la social; la ciudadanía va más allá de una condición legal que concede ciertos poderes a un ser humano en el momento de cumplir la mayoría de edad, que en nuestro país es a los 18 años.
Lo más importante de la ciudadanía es esa capacidad de convertirse en un ser humano que reconoce las diferentes identidades sociales y fomenta la diferencia cultural.
Lo que pretendo que entiendas, mi princesita, con todo este rollo es que cuando existe un ambiente democrático en el que se permite la participación y la libertad propia y de los demás, en el marco de la justicia y el respeto, se puede adelantar una construcción que permite el ejercicio de los derechos humanos y la consagración de mecanismos para su protección en instrumentos jurídicos, como la acción de tutela en Colombia. Este es un mecanismo de carácter judicial que procede cuando una persona considera que se le está vulnerando un derecho fundamental como el derecho a la salud o a la vida, entre otros.
A través de fallos de acción de tutela los jueces de la republica han ordenado a muchos colegios de nuestro país reintegrar a estudiantes expulsados por tener el cabello largo, por su condición de embarazo o de homosexualismo, porque no se les permitió hacer uso de su derecho a la defensa al momento de sancionarlos, entre otras razones.
Adentrándonos un poco en el sector educativo es claro entonces que la escuela debe formar ciudadanos activos que argumenten sus posiciones y que asuman la democracia como un estilo de vida a través del cual se valora la diferencia, se construye con los demás y se asume un papel protagónico en la toma de decisiones.
Lo anterior implica una construcción de la convivencia colectiva que requiere el acceso al espacio público, buscando edificar un mundo en el que haya un lugar para todos y todas, a través del proceso de afirmación de los derechos humanos.
No basta entonces con una cátedra de democracia o de derechos humanos, se requiere la construcción permanente de una cultura referida al sistema de valores, significados, representaciones, imaginarios y prácticas; basado en la dignidad humana, que promueva el ejercicio, el respeto, la defensa y la protección de los derechos de la persona y de los integrantes de la comunidad educativa.
Los colegios deben formar en la participación para la toma de decisiones y promover la construcción de unas relaciones democráticas y horizontales.
Sí mi niña, en esta segunda parte de la conversación nos adentramos en temas como: la ciudadanía, la democracia participativa, el significado de ser un sujeto de derechos, los mecanismos para la protección de los mismos y la gran responsabilidad de la escuela en estos asuntos; que va más allá de orientar una cátedra y consiste en la formación CON participación y CON derechos.
Estas consideraciones conducen a plantear la necesidad de que las instituciones educativas que no lo han hecho, adapten sus currículos y prácticas pedagógicas para que reconozcan las vivencias de los sujetos reales.
Finalmente quiero que comprendas mejor la importancia que reviste la garantía del derecho a la educación.
En el marco constitucional, la educación participa de la naturaleza de derecho fundamental propio de la esencia del hombre y de su dignidad humana, amparado no solamente por la Constitución Política de Colombia sino también por los Tratados Internacionales.
Corresponde entonces al Estado garantizar este derecho y asegurar a los estudiantes las condiciones necesarias para su acceso y permanencia en el sistema educativo.
Dice nuestra Constituciòn Politica que:” La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del ambiente.
Desafortunadamente nuestro sistema educativo está diseñado para reproducir determinados postulados que buscan el mantenimiento de un régimen consevadurista, que busca ante todo ejercer el control de los estudiantes e instruirlos para que hagan parte de los medios de producción, fortaleciendo por consiguiente, un modelo económico capitalista y neoliberal que promueve la desigualdad y la injusticia social.
En muchos casos la escuela no forma seres humanos, sujetos de derechos y ciudadanos activos, sino instrumentos útiles al Statu quo.
Te preguntarás, mi nena, por qué? todo este cuento si tu preocupación radica simple y llanamente en que no te puedes presentar al colegio mañana con tu cabello dorado.
Lo que pretendo con este escrito es que entiendas que tengo la plena seguridad de que seguirás en el colegio, sin importar el tono de tu pelo, porque instauraré la acción de tutela que me senté a redactar el día de ayer. Tienes la responsabilidad de contribuir a la consolidación de una cultura democrática y lo puedes hacer contándoles a tus compañeros que está en sus manos la posibilidad de transformar realidades, los estudiantes son el centro del proyecto educativo institucional, según la ley general de educación y esto se traduce en que la soberanía recae en ellos.
Es claro que las transformaciones se deben hacer con argumentos, sin atropellar a los demás y asumiendo que se tienen compromisos sociales y responsabilidades morales.
Es muy frecuente escuchar a algunos docentes y directivos diciendo que se habla mucho de derechos pero poco de deberes, expresan que cada derecho debe ir acompañado de un deber, inclusive hace poco el Personero de Bogotá decía que derechos y deberes son lo mismo.
Creo que somos poseedores de derechos por nuestra naturaleza humana, por el hecho de nacer y lógicamente en la medida que nos vamos configurando como seres sociales adquirimos responsabilidades y compromisos con los demás.
En este orden de ideas no se puede negar un derecho a una persona por que no cumple un deber, te imaginas al gobierno diciendo que el sistema de salud no atiende a un ciudadano porque no pagó el recibo del predial?, o al rector de tu colegio expresando que no te garantiza el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad porque hablaste o te comiste un chicle en clase?
Te repito, no es que esté afirmando que los “Deberes” no son importantes y los derechos si, lo que quiero decir es que los derechos son los derechos y los deberes son los deberes y que los derechos humanos son incondicionados, es decir que no existe ninguna condición para que sean respetados y garantizados.
Quería que comprendieras mejor estos cuentos de la ciudadanía, los derechos humanos y la democracia y por eso te escribo esta carta, que finalizo con un fragmento de Gabriel García Márquez, fijado en una pared del Liceo Nacional de Zipaquirá, donde nuestro nobel adelantó sus estudios secundarios y que dice:
“No sé qué aprendí en realidad en el Liceo Nacional, pero los cuatro años de convivencia bien avenida con todos, me infundieron una visión unitaria de la nación, descubrí cuán diversos éramos y para que servíamos, y aprendí para no olvidarlo nunca, que en la suma de cada uno de nosotros estaba todo el país”.
Te quiero mucho mi niña linda y no olvides que además de ser la persona más importante para mí, también eres una sujeta de derechos y una ciudadana con responsabilidades sociales.
Un beso,
Tu papá.
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