El ejemplo es definitivo en la formación del carácter, en la construcción de principios. Principios que nos llevan a luchar por las convicciones, como lo son para mí, para nosotros los periodistas, la libertad de expresión y de información.

Estos principios han regido mis actuaciones durante toda mi vida profesional y durante los dos años que llevo como directora de KIEN&KE.


Daniel Pardo escribió 71 columnas en la revista. Fue uno de los primeros colaboradores, y con su entusiasmo juvenil se vinculó a este proyecto casi desde su nacimiento, hoy hace justo dos años. Desde un comienzo me dijo que quería escribir sobre los medios en Colombia, con el riesgo que esto traía. Y así lo hizo. Discutimos ideas vía correos electrónicos pero también compartíamos visiones de este apasionante oficio. Siempre me visitaba en la dirección de KIEN&KE cuando venía a Bogotá en sus vacaciones londinenses y nuestros prolongados diálogos sobre periodismo digital continuaban.

En la columna “Pacific ES Colombia”, publicada el pasado 11 de octubre, en la que hacía alusión a la estrategia publicitaria de Pacific Rubiales en los medios de comunicación, enfatizando el caso de La W, Daniel puso en boca del periodista Héctor Marío Rodríguez, afirmaciones que, según una comunicación que llegó a KIEN&KE, no eran ciertas.

Con el ánimo de despejar los interrogantes surgidos tanto yo como Harold Abueta, el subdirector de KIEN&KE, le pedimos con insistencia a Daniel que enviara las pruebas en las que sustentaba sus afirmaciones. Estábamos seguros de que, si las tenía, lo haría a la mayor brevedad, como ocurría siempre con él. Daniel guardó silencio y  para nuestro pesar, las pruebas no llegaron. De allí la decisión de pedirle suspender sus colaboraciones a futuro.

Solo entonces Pardo envió las pruebas solicitadas, pero a otro medio de comunicación. Lo cierto es que éstas demuestran la veracidad de lo por él expresado, y dejan en claro que incluso el periodista Héctor Mario Rodríguez autorizó ser citado en dicha columna. Así las cosas, según el criterio de esta Dirección Editorial, que incluye al subdirector Harold Abueta, desapareció la razón que motivó la suspensión de las colaboraciones de Pardo en la revista.

En consecuencia, en KIEN&KE propusimos internamente invitarlo a retomar su columna quincenal, y así dar por superado el desafortunado incidente.

Dado que la propuesta no fue acogida, me veo en la dolorosa situación de sacrificar el proyecto periodístico más importante en esta hora de mi vida, como es la consolidación de KIEN&KE bajo mi dirección.

No puedo permitir, bajo ninguna circunstancia, que quede la más mínima sombra de duda sobre mi inquebrantable compromiso con la libertad de opinión e información y la urgencia de seguir luchando y abogando por un periodismo libre y responsable. Se cierra para mí y para Harold Abueta el capítulo de KIEN&KE, pero estoy segura de que se abrirán nuevos escenarios, donde la palabra y la verdad tengan cabida.