¡Ferleyn! El nuevo héroe de la justicia

Pocas veces en este corto pero intenso periplo que han dado en llamar vida, tiene uno la oportunidad de asistir al nacimiento de un héroe. Agradezco a los hados que me lo han permitido. ¡Sí, señores! De uno de los tres huevitos que nos legara el Supremo, ha hecho eclosión el nuevo Minotauro, el Atlas contemporáneo ¡Ferleyn Espinosa Benavides!
Ese exquisito efebo quien, con sagaz hombría de bien, lograra catapultar a la infernal fiscal Viviane Morales, a las pailas mochas y a los círculos del Averno y el desempleo, de donde nunca hubiera debido salir.
Se me hace la jeta un aljibe al pronunciar de nuevo el nombre máximo ¡Ferleyn! Un casto querubín educado en las fuentes del saber por la magna Universidad Republicana y por su decano de derecho, el epónimo doctor Iván Cancino González, quien entre muchas de sus gracias tiene la de ser abogado del padre de la refundación, del big bang del cuerpo de nuestra doctrina, el inenarrable José Obdulio Gaviria (de pie ralea cachiporra y comunista, de rodillas ateos y apóstatas mamerto-santistas).
¡Lo logramos! Hemos podido al final de nuestros ardides y conspiraciones que nos han devanado los sesos, acortar el sangriento periodo de la Fiscal protestante, del basilisco evangélico, reformista, luterana, bruja, samperista, y además, mujer, para acabar de jodernos a nosotros los uribo-macho-ordoñistas.
Aunque, respetuoso de las leyes y de los procedimientos como también lo son los genios del Consejo de Estado, debo aceptar que en la realidad monda y lironda es imposible lo de Ferleyn. Pero, aún así, henchido de patria, lanzo para la historia el nombre de Ferleyn, que sería el único y talentoso ciudadano que podría garantizar una Fiscalía acorde con lo que Colombia (esa nación rellena como una morcilla de gente decente y uribista) necesita: un generoso perdón, amnistía y olvido para todos los militantes de la causa mística de la Seguridad Democrática que cometieran digamos… leves faltas procedimentales, en defensa del interés supremo del negocio y la platica, la desaparición forzada y demás benignas y justificadas contravenciones que permitieron poner a Colombia en el inequívoco derrotero de la felicidad colectiva, en los Campos Elíseos y en el Jardín del Edén, donde la sociedad bebe las mieles y las delicias del Estado de Opinión.
Compatriotas: volvemos, con la salida de la arpía, a sentir que la justicia no es tuerta sino ciega. Ciega a toda tendencia punitiva que implique el matrero juicio a límpidas personas y buenos muchachos como Norieguita, Sabas, María del Pilar o el aventajado monaguillo Andrés Felipe, hijo de nuestras entrañas ideológicas. Todos ellos y los demás, que lo único que hicieron fue consolidar la doctrina.
Sería ideal que tras la preciosa desbarrancada de la mestiza, fuera el propio Ferleyn (que vocablo tan grácil) quien asumiera sin intermediarios la cabeza de la Fiscalía. Pero no pudiendo hacerlo ya que hasta ahora es un el adelantado estudiante de leyes, propongo esta Santísima Trinidad para que se conforme la terna que debe presentar el traidor tahúr que nos gobierna: entre los doctores Abelardo de la Espriella, Jaime Lombana y Jaime Granados debe estar el jurista que desde la Fiscalía nos garantice a los uribo-refundadores (o sea a la patria misma) un tránsito armónico hacia el himeneo entre la ley y el orden, el delito y el perdón.
Cualquiera de estos prestantísimos sabios garantizará que se acabe la aleve persecución contra todos aquellos funcionarios y líderes que llevaron a buen puerto las ideas del prócer Fernando Londoño y las tesis doctrinarias del patricio Obdulio. Ojalá se reforme en volandas la Constitución inmunda del 91, para que se permita que todos ellos accedan al poder fiscalizador, en un portentoso triunvirato de absoluciones para que la sin par justicia pre pago le devuelva al país y a la política el liderazgo de inmaculadas, figuras que hoy se pudren en las mazmorras del régimen, allí mismo en La Picota pública, donde, alborozados, celebráramos la caída de la alimaña con pitos voladores y Viuda de Cliquot. ¡Nos dieron de todo!
Desde ya rechazamos la inclusión del espurio nombre de Viviane en la nueva terna que deberá presentar el traidor. Moveremos todos las hebras de nuestro poder, haremos hasta lo imposible bajo y sobre cuerda, para que los amangualados de la Corte Suprema no vayan a reelegir a la Morales.
En calles y plazas Ferleyn el Grande encabezará mítines y marchas para oponerse y denunciar la alevosa pretensión del liberalismo (incluido el galerista César Gaviria que a última hora ha venido a unirse al coro de las marchantas santistas… que el Procurador Ordóñez me lo excomulgue por pecador) de reponer en la Fiscalía a la Gorgona esa, a la Medusa –¿no le han visto las serpientes en el pelo?– o a alguna otra fichita anarquista que siga con la repulsiva tarea de inventarse delitos y procesos contra los oficiales de Uribe.
Y cuidadito señor vicefiscal General, Wilson Alejandro Martínez Suárez: no se le vaya a ocurrir tirárselas de estrellita y seguir los procesos de la Morales contra nuestros legionarios que en ordenadas falanges defendieron la libre empresa y las finanzas propias, en contra de la gleba ignara que pretendía y pretende implementar el cacareado e inconveniente Estado de Derecho. Una entelequia marxista para despojarnos de nuestros bienes conseguidos a pulso en el azaroso juego del “business”, en el cual hasta nos ha tocado sacar del camino a sindicalistas, opositores, labriegos alzaditos e impostores con su cantaleta de derechos humanos.
Siquiera se fue la fiera esa, para que puedan volver tranquilamente al país Luis Carlos Restrepo y María del Pilar Hurtado, a disfrutar él de la ternura de un envuelto y ella de un buen chuzo con arepa. Para que un Andrés Felipe Arias pueda pasear su linda juventud en avenidas bordeadas de palma africana o que el buen muchacho Noguera vuelva a su Santa Marta del alma a vigilar las inversiones y a refundar el DAS. Que Sabas Pretelt vuelva a comerciar y a disfrutar de la Vía Apia en Roma.
Señora de Lucio: hágame el favor y ahueca el ala de una y se me va del bunker de la Fiscalía a los tugurios morales de donde vino.
Y que a la gente le quede bien clarito que nosotros no presionamos a nadie ni adelantamos “lobbys” y vainas de esas para precipitar la caída de la bestia. Fue él solito, íngrimo, el buen Ferleyn Espinosa, quien tejió la trama y encontró los vicios de la Corte Suprema en la ilegal elección de la Fiscal. Ni Fernando Londoño ni Obdulio tuvieron nada que ver en esa vaina. Lo único rescatable de la Fiscal es su matrimonio con Carlos Alonso Lucio, un dandy en todo el sentido de la palabra, un hombre que jamás ha cambiado de ideas, de parecer, de moral. Hasta interesante que Lucio esté en la terna para reemplazar a su consorte.
¡Ferleyn! Que se parece a Gerlein, otro brillante godito con las calzonarias bien puestas. ¡Ferleyn! Gran hombre que motu proprio adelantó la investigación y elevó la denuncia. Nadie lo asesoró, nadie lo manipuló. Te aseguro, mi niño, que no volverás montar en buseta sino en blindado. Tan solo tu genio te guió en la magna empresa del empujón final. La historia de Colombia acoge con letras de oro a un nuevo paladín de la talla de Laureano Gómez. ¡Ferleyn!