TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

5 de enero de 2012

PARA REFLEXIONAR

El Polo vive un momento para repensar qué hacer con el partido y con la izquierda en el país.

http://www.eltiempo.com/politica/gobierno-de-petro-sera-el-medidor-de-un-futuro-posible-de-la-izquierda-en-el-pais_10934242-4

En inveterada costumbre se ha convertido el desatar análisis postelectorales. Análisis, informativos, comunicados y demás -algunos apocalípticos- pronostican la suerte política de pequeños municipios y de grandes ciudades. Del mismo modo, expiden cartas de defunción a partidos y movimientos que luego resucitan en las siguientes elecciones.
La llegada a la alcaldía de Bogotá de Gustavo Petro, fuera del partido que lo postuló como candidato presidencial, es un buen ejemplo e interesante objeto de análisis para aproximar respuestas a los interrogantes que dejó su elección.
¿Qué significó, para el Polo y la izquierda el triunfo de Petro? ¿Qué efectos producirá la llegada al gobierno distrital de Antonio Navarro? ¿La crisis del Polo significa el fin de la izquierda en el país? ¿El aislado triunfo de Marcelo Torres, en la alcaldía de Magangué, Bolívar, puede ser visto como un aire en el camino? Y una pregunta fundamental, ¿importa la izquierda?
Señalar su importancia demanda definir lo que es y no es izquierda. Nos obliga a afirmar que resulta erróneo equiparar la izquierda colombiana, hoy, con la subversión, llámese Farc, terrorismo o como se quiera denominar la presencia en Colombia de actores armados que bajo el paraguas de la lucha popular intentan y a veces logran desestabilizar las instituciones democráticas.
Pese a la proscripción y persecución de la izquierda, por su supuesto carácter subversivo, desde el punto de vista ideológico es mucho más.
Es, en términos de la democracia representativa, el surgimiento de una ruptura saludable para la propia democracia. Un instrumento que la gente usa como medio para moverse en el complejo mundo de la política. Resulta, por tanto, funcional en la medida en que simplifica tanto el conflicto político como el programa de los partidos.
Ya el politólogo italiano Norberto Bobbio, en 1995, advertía que la expresión 'izquierda' no se refiere solo a determinados cuerpos de ideas en materia política, sino también a "intereses y valoraciones sobre la dirección que habría que dar a la sociedad".

La literatura politológica es tan prolífica que no vale la pena detenerse en ella, ni tampoco en quienes, tozudamente, señalan el fin de la izquierda y de la díada izquierda-derecha, por considerar su inutilidad. Así, con la certeza de que existen razones y significados que posibilitan hacer una clara distinción política entre lo que es y lo que no es la izquierda, y de la importancia que ella entraña para la democracia, continuemos en el propósito que nos planteamos al comienzo.
El triunfo por el Partido Verde, aislado si se quiere, de Marcelo Torres, antiguo militante de la izquierda radical, no puede atribuirse de manera simplista como un resurgimiento de la izquierda, tal como algunos lo hacen ver, o como lo quieren hacer ver. A lo largo y ancho del país, se observaron significativas "sorpresas" en términos de resultados electorales, bien conocidas por todos.
Sí es un ejemplo de la toma de conciencia ciudadana frente al futuro de sus municipios y departamentos. A ello contribuyó significativamente la labor de organizaciones de la sociedad civil, como la Misión de Observación Electoral -MOE-, que posibilitó la utilización de estrategias políticas, en unos casos, y la implementación de controles por parte de las instituciones del
Estado y de la misma ciudadanía para contrarrestar los riesgos a que estaban expuestos muchos de los municipios y departamentos del país.
Qué pasará con el Polo

Tras las elecciones de octubre, el Polo Democrático vive su mejor momento para repensar qué hacer con el partido y con la izquierda en el país.
El Polo hoy es una empresa electoral, sin responsables a bordo, producto de la ortodoxia y la anacronía de buena parte de sus desgastados dirigentes. En ese orden, resulta necesario reconocerse como una izquierda atomizada, desarticulada, fragmentada y debilitada.
Sería un buen comienzo que el Polo asimile la derrota y enfrente los no pocos retos de carácter heterogéneo y de intensidad diferente que la política colombiana le depara, ligados directamente con la imagen negativa que de él tiene la sociedad: promover una verdadera democracia interna para designar candidatos a los distintos cargos, profesionalizar más la política, ejercer un liderazgo que haga más eficiente la relación entre el partido, el grupo parlamentario y las bases.
Del mismo modo, reconocer que necesita con urgencia una reformulación que incluya la redefinición de su programa, de su carta de identidad. Es decir, de su oferta de compromiso ante sus electores. Para ello, como condición necesaria, aunque no suficiente, debe definir la estructura del partido. No se puede olvidar que los partidos requieren una determinada organización para llevar a cabo sus fines, y la que ostenta el Polo Democrático no resulta funcional. Principalmente en lo que tiene que ver con el liderazgo.
Petro, desde el segundo cargo más importante del país, juega un rol importante en la reconfiguración no del Polo (o, ¿quizás sí?), sino de la izquierda. Esperemos que esté a la altura del reto.
Su condición de ex guerrillero, asunto clave en el tema de la paz y la demostración de que un reinsertado sin experiencia puede ser un buen gobernante -de hecho, ya fue un destacado congresista-, junto con un programa de centro-izquierda, son indicadores del papel que tendrá que jugar en el rescate de la izquierda colombiana.
Por su parte, la participación de Antonio Navarro, quien ha cosechado éxitos políticos y administrativos por todos conocidos, con un discurso moderado y pragmático, será el mejor aliado de Petro en el propósito de consolidar una nueva y moderada izquierda, aun a costa de sacrificar las viejas estructuras del Polo Democrático.
Finalmente, dado el inobjetable triunfo de Petro en Bogotá, a espaldas del Polo, la persistencia del paso de Lucho Garzón en el Partido Verde, la debacle del Polo con los Moreno en la capital, los aislados triunfos electorales distintos de la política tradicional, cabe señalar que la izquierda colombiana se está reconfigurando, buscando nuevos espacios y escenarios de participación. Todo esto hace pensar que, en la democracia colombiana, la izquierda moderada y modernizada tiene amplio espacio y, con ella, el debate y una oposición constructiva y propositiva para la sociedad que anhelamos.
Sin perder de vista que la política colombiana seguirá girando alrededor de la política tradicional, la izquierda colombiana tendrían que pensar en moverse en busca de electores y temas de competencia para disputarles, con propuestas innovadoras, el poder a los partidos tradicionales.
La izquierda bien podría invadir los terrenos de la centro-izquierda, como lo hizo Petro, sin renunciar a sus convicciones ideológicas, para llegar con claras propuestas de política pública a un elector cada vez más descontento. Fundamental que se muestre unida, su atomización es su principal enemigo, en torno a la etiqueta partidista que sea. Mostrarse más progresista, modernizante y transparente contribuiría a devolver la confianza perdida del elector.
Una propuesta de reconciliación y de apertura democrática sería la oportunidad para deshacerse del lastre que supone el origen de la izquierda colombiana.
Sin un partido fuerte de izquierda, de oposición, en un país dominado por la política tradicional, resulta complejo contrastar opiniones y mucho más ordenarlas para formular políticas públicas coherentes.
La izquierda está en cuidados intensivos. Les corresponde al Polo y al naciente Progresistas velar por su salud. El gobierno que acaba de iniciar en Bogotá será el medidor. Otros Morenos no los soportará ni la capital, ni el país, y mucho menos la izquierda.
Sobre el autor
Carlos Enrique Guzmán es doctor en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca, España, y profesor de la misma materia en la Universidad del Norte.

Carlos Enrique Guzmán
Especial para EL TIEMPO
POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: PROGRESISMO, Nueva Fuerza Política. - MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS ___ fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es respetar, como nos gusta que nos respeten"; "Ser PROGRESISTA es creer en los otros, como nos gusta que nos crean"; POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: Nueva Fuerza Política MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es hacer primar el interés general sobre el interés particular o de grupo" "Ser PROGRESISTA es SER pacifista, no violento" "Ser PROGRESISTA es rechazar la violencia como instrumento para hacer política" MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS Y NOS MERECEMOS. "Ser PROGRESISTA es SER DEMÓCRATA Y ESO NOS COMPROMETE CON LA PARTICIPACIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA HONESTIDAD."