TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

3 de octubre de 2011

QUE NO NOS CONFUNDAN (MÁS)


Los partidos políticos surgen en la época de la revolución francesa como expresión de las “causas comunes” de quienes se agruparon entorno a las posiciones de mantener lo que había, la monarquía y el feudalismo, o renovar la sociedad, democratizándola.
Muchos de los cortesanos, terratenientes y miembros del clero defendían los privilegios de los monárquicos, fueron “conservadores” frente al orden social que les favorecía.
Entre los artesanos, los comerciantes, los artistas y los ilustrados la mayoría asumió una actitud renovadora y propositiva que se conoció como “progresista”.
El concepto “liberal” es inglés, producto de la revolución industrial y el cambio en la racionalidad de la producción y la generación de riqueza.
Como alternativa a la racionalidad positivista, eficientista y capitalista, impulsada entre otros por Adam Smith, surgieron propuestas alternativas como las de Robert Owen y Karl Marx, entre otros. El primero propuso la solidaridad y la cooperación como respuesta a la deshumanización de la revolución industrial y su nueva racionalidad; el segundo propuso la resistencia y la organización como respuesta a ese nuevo orden social.
Nacían el cooperativismo y el socialismo, opuestos al capitalismo.
En esa historia, desde la revolución francesa y la revolución industrial hasta hoy, la mayoría (desposeídos, sin tierra, sin medios de producción) históricamente ha hecho causa común con los partidarios de unas y otras posiciones, sin que se logre modificar por esa vía su posición, y menos su condición.
A principios del siglo XX empiezan a consolidarse los partidos políticos en Colombia como resultado de las alianzas entre caudillos regionales. No se puede olvidar que Colombia es “un país de regiones” y en esa época las regiones estaban prácticamente aisladas entre sí.
Las alianzas de los caudillos para defender sus privilegios y el aislamiento de los pueblos facilitó que se impusiera la idea de que en una sociedad rural, poco ilustrada y muy influida por la iglesia católica, el poder estaba en las costumbres, el linaje (los apellidos) y la propiedad de la tierra; y se identificaron con las ideas conservadoras como ideales de organización social.
El control de la tierra y los privilegios de los señores feudales se habían trasladado a nuestro territorio como títulos de nobleza y como títulos de propiedad de inmensas extensiones de territorio. Esos “beneficiados” con semejantes prebendas los conocemos en nuestra historia como conquistadores y colonizadores, les rendimos culto y, como a los reyes en Europa, les tenemos estatuas, nombramos ciudades en su honor y los consideramos como exitosos hombres públicos y como triunfadores en el salvaje mundo de la depredación social, económica y de recursos naturales.
Así se consolidaron en nuestros territorios las “derechas”, a la criolla.
Algunos comerciantes, artesanos, ilustrados, que conocían las otras formas de  organización social y las nuevas formas de generación de riquezas, sabían que esos cambios posibilitaban relaciones sociales más democráticas. En la medida en que comprendían los cambios  asumieron posiciones más progresistas, en ese momento con el nombre de liberales.
Las “izquierdas” criollas (afortunadamente no todas) se quedaron ancladas en la lectura que se hizo a finales del siglo XIX en Europa de una sociedad organizada con base en la división del mundo del trabajo entre burgueses y proletarios (carentes de medios de producción). El mundo cambió, cambiaron las formas de producción, de trabajo, de relaciones y de organización social; pero el discurso de esas izquierdas sigue aferrándose a su “verdad verdadera”.
Los partidos en Colombia perdieron su esencia como expresión de la visión de Estado y de sociedad dado que no son el resultado de la construcción colectiva de un grupo de ciudadanos unidos por el interés común de solucionar problemas de índole general. Los unos porque ven en ellos el instrumento para mantener sus posiciones privilegiadas de terratenientes o explotadores, y los otros porque para ellos los partidos son instrumento de adoctrinamiento.
Por eso fue posible que en Colombia se repitiera la experiencia de Perú con Fujimori, aquel famoso “estado de opinión” que no es más que la validación del criterio de una persona (un mesías) o de un grupo (la élite), con el apoyo de sus adeptos incondicionales, explotando el temor de los opositores y aprovechando la indiferencia de la mayoría.
En ese panorama lo peor que puede suceder es que nos convenzan de que los partidos no son necesarios y que las corporaciones públicas (desde el congreso hasta los concejos municipales) son inoficiosas y muy costosas.
Educación, formación, empoderamiento, ejercicios de participación; esas son algunas de las alternativas progresistas posibles para esta situación de desesperanza aprendida respecto a la democracia y la política.
La alternativa no es renunciar, es exigir a los candidatos y a los dirigentes partidistas que actúen en democracia, con transparencia, honradez y respeto por lo público.

Artículo escrito por JULIÁN MEJÍA BOTERO Sicólogo, Trabajador comunitario y Docente universitario.
POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: PROGRESISMO, Nueva Fuerza Política. - MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS ___ fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es respetar, como nos gusta que nos respeten"; "Ser PROGRESISTA es creer en los otros, como nos gusta que nos crean"; POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS: Nueva Fuerza Política MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: fuerza política en construcción. "Ser PROGRESISTA es hacer primar el interés general sobre el interés particular o de grupo" "Ser PROGRESISTA es SER pacifista, no violento" "Ser PROGRESISTA es rechazar la violencia como instrumento para hacer política" MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTAS / PROGRESISTAS CALDAS: POR LA COLOMBIA QUE SOÑAMOS Y NOS MERECEMOS. "Ser PROGRESISTA es SER DEMÓCRATA Y ESO NOS COMPROMETE CON LA PARTICIPACIÓN, LA TRANSPARENCIA Y LA HONESTIDAD."