TALLER NACIONAL PROGRESISTA

El 14 de septiembre se llevará a cabo un taller nacional progresista con la idea de debatir la participación del progresismo en la propuesta de integración con el partido Verde y con el movimiento Compromiso Ciudadano, entre otros grupos y sectores.
En la página central de Progresista (http://www.progresistas.co/) encontrarán información complementaria.
El día anterior, jueves 13, se reunirán los jóvenes para analizar su situación dentro del progresismo, y para acercar posiciones sobre el que hacer en estas circunstancias.

PROGRESISTAS

Primer Movimiento Político
de construcción colectiva del siglo XXI

¿QUÉ ES SER PROGRESISTA?

ALGUNOS LO DEFINEN COMO UNA ACTITUD, Y TIENEN RAZÓN. OTROS LO ENTIENDEN COMO UNA CONCEPCIÓN DEL ESTADO, Y TAMBIÉN TIENEN RAZÓN. PERO LOS QUE PERTENECEMOS AL MOVIMIENTO NACIONAL PROGRESISTA SABEMOS QUE ES UNA PROPUESTA POLÍTICA ALTERNATIVA, CUYA DEFINICIÓN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN Y CUYA ORGANIZACIÓN ESTÁ EN PROCESO, Y QUE HA HECHO PRESENCIA EN LA POLÍTICA NACIONAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO. (Julián Mejía B.)

Al final del blog encontrarán una propuesta, escrita por Julián Mejía Botero, que de paso recoge otras propuestas y aporta construcciones colectivas hechas en Caldas, y sobre la que podemos seguir buscando consensos. Los invitamos a que la lean y opinen al respecto.

VÍDEO PROGRESISTAS CALDAS

15 de agosto de 2009

CUMBRE SOCIAL Y POLÍTICA EN MANIZALES

CUMBRE SOCIAL Y POLÍTICA
Tomada del periódico CAJA DE HERRAMIENTAS
Guillermo Orlando Sierra Sierra, Rector Universidad de Manizales.
Palabras de instalación en la CUMBRE SOCIAL Y POLÍTICA, del miércoles 12 de agosto en Manizales

Buenos días. En esta intervención quisiera pensar en dos procesos imbricados y paralelos del pensamiento político moderno: la representación política y la democracia. Y quiero hacerlo recordando que en América Latina nuestras democracias apenas están en construcción; y el camino que están haciendo lo recorren por una vía plagada de populismos, de crisis, y de ruptura de tejidos y movimientos sociales.
Seguramente, en estos momentos ustedes deben estar recordando casos que bien pueden ser paradigmáticos y ejemplifican lo que acabo de decir: Argentina, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, Honduras…, en fin. La casuística mejor se las dejo a ustedes, quienes con seguridad, lo podrán hacer mucho mejor.
Por eso, permítanme durante algunos minutos -que por su bien espero no sean muchos-, aproximarme un poco desde lo teórico a ambos conceptos. Así, pues, la primera tesis que invoco es que la representación política es una necesidad de la vida política, en la medida que se trata de una instancia trascendental en la autoconstrucción de la sociedad. Y la representación no se enmarca exclusivamente en un parámetro de intereses entre ciudadanos, así como tampoco entre éstos y alguna entidad u organización que los represente. Verla de esta manera, lo que uno podría entender como representación estaría limitada a los ámbitos institucionalistas, lo que de hecho equivaldría a tirar al cuarto de San Alejo la interdependencia entre el sistema político y la sociedad misma, considerando que ésta, la sociedad, es generadora de sentido y constructora de identidades políticas.
Con base en lo que lo que acabo de aseverar en esta primera tesis, me permito decir que no me convence la postura de quienes creen que la representación política se configura única y exclusivamente en los sufragios, esto es, que los ciudadanos le pasan su representación a otros mediante el voto; y que en el supuesto caso de que se pretenda remover a alguien de su trono, pues también habría que hacerlo por este mismo mecanismo.
Y no me convence esta postura porque en la práctica lo que uno ve, por ejemplo, con los movimientos sociales en América Latina es que éstos lo que hacen es desacreditar este mecanismo dizque de representación. Refiero un caso concreto para ilustrar lo que digo: si se miran los movimientos sociales en México, hay uno que se destaca sustancialmente: la aparición, con mucha fuerza, en la escena política del movimiento indígena. Desde los años 90, el movimiento indígena comenzó a buscar –aún busca- la igualdad de derechos entre los pueblos originarios y el resto de la sociedad mestiza, sin dejar de mencionar que luchan sin descanso contra la discriminación en todas sus manifestaciones, y el logro del reconocimiento de la igualdad que quede contemplada en la Constitución nacional.
Los indígenas en México (y estoy seguro que en toda la América Latina), -de hecho creo que ustedes también lo saben-, le dieron luz verde a un movimiento que, lejos de ser revolucionario, busca afanosamente la integración en la sociedad mexicana. Claro, también están los indígenas de las Cañadas de Chiapas quienes se alzaron en armas y lograron que un grupo de municipios fueran libres, y en municipios como Oaxaca y Guerrero le dieron vida a experiencias autonómicas.
El ejemplo de los indígenas en México, muestra de manera fehaciente que las protestas de estos ciudadanos reflejan una total desacreditación del sistema político, amén de que ellas mismas se convierten en un excelente mecanismo de interacción que les facilita la construcción de sus propias identidades por fuera de lo sistemas políticos partidarios.
La des-localización de lo que significa el concepto de representación no tiene que ver sólo con crisis de liderazgos o de partidos políticos, sino con un conjunto que vincula y articula estos elementos, lo que de hecho conlleva la desestructuración de la sociedad en tanto es una sociedad política.
En consecuencia, pienso en el teórico Aboy Carlés quien habla del concepto de representación como la constitución de lo representable, lo representado y el representante, “todas a una”, como un gran abanico que se requieren indispensablemente. Los tres, lo representable, lo representado y el representante forman un mismo proceso que bien puede denominarse como representación.
Por lo tanto, desde mi prejuicio no creo que se pueda dar una representación absoluta, así como tampoco existe una totalidad social absoluta, cerrada. Y esto ¿qué permite entender?, pues que los famosos discursos que uno les escucha a muchos políticos –sobre todo en campañas electorales- tienen la pretensión, para nada soterrada, de ser discursos aglutinantes de colectivos (algunos atrevidamente les dicen mayorías) identitarios. Entonces, lo que uno ve en las calles es una aparente quietud ciudadana que como que responde a una identificación de los ciudadanos con sistemas y partidos políticos. Y ¿qué es lo que hacen los partidos políticos, incluso los sindicatos y los caudillos?, pues simplemente tratar de aglutinar y diseñar procesos que “identifiquen” e involucren a las mayorías ciudadanas buscando dizque representar intereses de todos, intereses comunes. Y parece que lo logran, porque si no, preguntémonos si lo que vemos en las calles no es otra cosa que una multitud que sale vociferando porque cree que todos guardan una misma identidad, sin caer en la cuenta de que con esta manera de proceder lo que hacen es reproducir el statuo quo, el mismo que los aniquila a uno por uno.
Ahora, abordemos el segundo concepto: la democracia. La segunda tesis es ésta:
creo que la crítica al concepto de política es en sí misma un hecho político. Acabo de decir que no hay una totalidad de la sociedad, absoluta, más que en los imaginarios de las personas. Esto implica que se da un vacío que pone de presente las lógicas democráticas. La tesis que menciono, entonces, es que lo que se da en la vida real de los ciudadanos es un enorme entramado intersubjetivo que se ha fracturado y que, en su defecto, comenzaron a emerger otros entramados intersubjetivos.
Creo que fue Marx el que dijo en su texto la Cuestión judía que “una totalidad social que carece del espejo de su propia representación es una totalidad social incompleta.” En este sentido, insisto en ello, no hay una totalidad real, porque los procesos de identidad sólo se alcanzan en la medida en que un sujeto se refleje en el Otro, lo que le daría una imagen de unidad. Este espejo es fundamental para un grupo de seres humanos que intenten construir una sociedad y no una sumatoria de individuos con aparentes proyectos comunes.
A partir de aquí, es desde donde, creo yo, se puede hablar de democracia como un proyecto en construcción, y no como una entidad construida, final; es decir, no veo conveniente hablar de que tal o cual organización o sociedad, o Estado es democrático, porque sería una contradicción de términos.
La construcción de una democracia, o mejor aún, para decirlo en términos quizás un poco más precisos: construyendo (así en gerundio, porque se trata de darle a esta construcción un efecto de continuidad, y que posea un carácter durativo; la acción se extiende, porque la democracia debe extenderse en el tiempo y en el espacio), repito, construyendo una democracia tiene que ver con que la identidad del representado es formada por el representante, y esto nos llevaría en consecuencia a un sistema democrático. ¿A dónde conduce esta afirmación?, porque no se trata de un mero juego de palabras. A sostener que debemos comprender que la vastedad que vemos en las calles de las diferencias y la diversidad, más la necesidad de las representaciones en un amplio sentido, son más que complementarios, indispensables para una sociedad real.
Por lo tanto, las sociedades que a veces denominamos de manera despectiva como “quietas”, “pasivas”, “acríticas”, hoy por hoy están fracturadas, deslocalizadas.
Esto es lo que nos demuestran los movimientos sociales; éstos visibilizaron una necesidad de que existen otras lógicas de representación que no se remiten única y exclusivamente a los tiempos coyunturales del sufragio.
Hoy, en esta contemporaneidad se da un enorme territorio cuya tierra es fértil en diversidad heterogénea, multicultural, multilingüistica, multiétinica… Lo que esto brinda es un gran abanico de infinitas posibilidades y de alternativas por lo menos más democráticas.
Voy a dejar mi reflexión ahí. Obviamente mi texto es incompleto, quizás errado; de pronto quienes presenten otros puntos de vista, sean los que tengan la razón.
Pero para eso estamos aquí: para escuchar a los otros, para que los otros nos escuchen; estamos aquí, en la cuna de la universitas para cumplir su razón de ser:
pensar, debatir, construir entre todos, juntos, en medio de lo diferentes que por fortuna somos, un camino incluyente que nos permita, como decía El Fausto de Goethe, “alcanzar una altísima existencia.”
Con esto, declaro instalada esta Cumbre social y política.
Gracias a todos y a todas por estar en esta Universidad. Nos complace mucho que estén aquí. Nos sentimos honrados por ello.
Guillermo Orlando Sierra Sierra, Rector
Manizales, miércoles 12 del 2009

Reiteramos el sentimiento de satisfacción por la labor desarrollada por el COLECTIVO CONSTRUYENDO DEMOCRACIA, una de las organizaciones convocantes que, sin lugar a dudas, aportó sus mejores esfuerzos para lograr que esta actividad tuviese el éxito y el reconocimiento que ha logrado entre la comunidad universitaria, la sociedad caldense y los organizadores de la cumbre a nivel nacional.

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